Noticias

Investigadores australianos abordan las causas de daños “third-party” en redes de gas

image1
Vanessa McDermott y Jan Hayes, del Royal Melbourne Institute of Technology (RMIT), exploraron hipótesis alternativas en torno al riesgo, para mejorar las estrategias preventivas de incidentes

Los gasoductos de alta presión son vulnerables a sufrir daños durante la construcción o mantenimiento de otras infraestructuras, como tuberías de agua, tendidos de electricidad y de telecomunicaciones, o incluso carreteras.

En Australia, a diferencia de otros países, aún no se han producido muertes ni heridos graves como resultado de incidentes que han afectado a sistemas de transporte y distribución de gas. La causa más común de daños a las redes sigue siendo los factores externos, pese a que en esa nación hay un conjunto de medidas técnicas y legislativas en marcha para prevenirlos.

La Dra. Vanessa McDermott y el Prof. Jan Hayes, ambos del RMIT (Melbourne, Victoria, Australia) realizaron una investigación con el fin de contribuir a la mejora de las estrategias de seguridad frente a la ocurrencia de incidentes que dañan a las tuberías de gas. En su trabajo consideraron aquellos eventos provocados por terceros, o “third-party”, expresión inglesa para referirse a actores externos a la zona donde se emplazan las redes.

El estudio se centró en el desarrollo de conocimiento y explicaciones coherentes respecto a por qué los incidentes ocurren y cómo éstos pueden prevenirse. El trabajo utilizó un marco cualitativo que incluyó entrevistas en profundidad, un caso de estudio y análisis de contenido de políticas y procedimientos.

En total, fueron más de 70 entrevistas en que los investigadores exploraron empíricamente hipótesis alternativas con relación al riesgo. Para ello, consideraron a un rango de stakeholders y personas naturales responsables –en distinta medida– del trabajo, tanto cerca, como también alrededor de las redes de gas. Los participantes forman parte de una cadena de contratistas y subcontratistas cuyas actividades tienen potencial de amenazar la integridad de los ductos.

Causas de los incidentes

De acuerdo a McDermott y Hayes, hay dos formas en que se pueden describir los errores del personal de campo de los contratistas. La primera, a través de un paradigma explicativo, que busca señalar por qué un individuo se comporta de una manera particular y cómo eso podría evitarse.

La otra corresponde a un paradigma normativo, que atribuye los accidentes a fallas individuales. De esta forma, intenta describir el “mal comportamiento” que condujo al error y así proporcionar una base para establecer responsabilidades y luego aplicar una eventual sanción.

image2Las redes de gas pueden sufrir daños graves, producto de incidentes causados por terceros

Hay un aspecto que se repite en las declaraciones de los entrevistados, acerca de por qué los accidentes ocurren: los contratistas concuerdan en que el personal de campo es el responsable de los errores. “Sus explicaciones son normativas, de varias formas, y por lo tanto se enfocan en las faltas de los propios trabajadores, en lugar de proveer una explicación de por qué se comportaron de una manera determinada”, advierten los expertos.

Así, la primera causa enunciada transversalmente para explicar los errores en el campo es la falta de conocimiento. Sobre este tema, los investigadores comentan: “Los trabajadores en el campo cometen errores porque simplemente no saben cómo hacer el trabajo de la forma correcta”.

La falta de conocimiento puede ser un indicador de que se requiere mejorar la comunicación y capacitación del personal. No obstante, a menudo se interpreta como que los trabajadores son ignorantes e, incluso, estúpidos.

Uno de los contratistas entrevistados respondió en esa dirección: “Se trata de la gestión del flujo de trabajo y de la flojera. En el caso de algunos de nuestros construction partners, su personal de campo está sobrecargado o simplemente perezoso (…). No puedes arreglar la estupidez. Siempre alguien va a hacer algo estúpido”. Es decir, de acuerdo a McDermott y Hayes, “no sabe qué debe hacer, a pesar de que se le indicó”.

Desde el punto de vista de los actores institucionales que participaron en el estudio, la flojera, como segunda explicación normativa de los errores, exacerba el riesgo de incidentes en trabajos que se desarrollan cerca de redes de tuberías enterradas. En este caso, según los expertos de RMIT University, los operarios “saben qué hacer, pero al final hacen algo que requiere menos esfuerzo”.

Una causa adicional planteada por varios entrevistados fue la complacencia o descuido. Sin embargo, Vanessa McDermott y Jan Hayes marcan matices de diferencia entre ambos términos. En el primero, los trabajadores “saben lo que tiene que hacer, pero ignoran los peligros”. Y, en el segundo, “saben lo que deben hacer, pero no ponen la suficiente atención”.

Al respecto, Enrique Acuña, Gerente General de Dandilion Ingeniería, comenta: “En muchos casos, aún cuando la compañía haya realizado todo el proceso Llame Antes de Excavar (LLAE), incluyendo las charlas en terreno al personal a cargo de las excavaciones, estas personas rompen las redes. Entonces la pregunta es, ¿qué estamos haciendo mal? En mi opinión, existe un fuerte grado de complacencia, es decir la falta de internalización de las consecuencias reales de un incidente, tanto de la persona que lo provoca, como también de sus pares y del público en general”.

Y agrega: “Es posible que el mensaje se esté entregando muy ‘ingenierilmente’, es decir con un nivel no apto (muy elevado) para la capacidad de comprensión e internalización de la contraparte. Quizás, un abordaje en común por parte de toda la industria sería más adecuado para reforzar la cultura de la seguridad en este ámbito. También, disponer de mensajes testimoniales basados en las experiencias de pares sería más apropiado para fomentar la toma de conciencia y el cambio de actitud”.

Transferencia del riesgo

Por otra parte, en opinión de McDermott y Hayes existen causas de tipo organizacional debido a las cuales las violaciones –o actos inseguros que involucran la infracción de una regla a sabiendas– han llegado a ser la norma.

En ese sentido, contratistas de obras civiles y trabajadores de primera línea entrevistados explicaron cómo los riesgos lograron transferirse, producto de un proceso de licitación competitivo. Asimismo, señalaron las implicaciones de este avance en términos del comportamiento del trabajador y de implementar prácticas laborales seguras. Por lo anterior, los investigadores concluyeron que el riesgo para los contratistas, asociado con el balance costo/seguridad, es un tema clave.

“Eso (las malas tarifas de pago) es de donde provienen los riesgos y toda la estupidez. Porque ellos (contratistas en construcción civil) no pueden darse el lujo de hacerlo (…) Así que toman atajos y entonces terminan golpeando las cosas, extraviándolas o bien alguien termina recibiendo daño”, respondió un trabajador.

image3Fuente: PHMSA (Pipeline and Hazardous Materials Safety Administration).

Para McDermott y Hayes, las apreciaciones de los contratistas en obras civiles y los trabajadores de primera línea revelan la forma en que estos dos grupos y las personas naturales enfrentan presiones de parte de las empresas clientes (mandantes). Ello, con el fin de cubrir los costos del proyecto y cumplir los plazos, todo lo cual sin embargo puede crear un potencial significativo de comportamiento inseguro.

En esta materia, Enrique Acuña señala: “Es posible que la ‘complacencia’ mencionada lleve a los trabajadores a aceptar condiciones de trabajo que vulneren sus derechos (información y peligros en el trabajo). Además, esta misma complacencia en la supervisión ha llevado a la instauración de malas prácticas del LLAE, tales como la solicitud de asistencia bajo la categoría de emergencia, cuando las obras no lo ameritan”.

A juicio del Gerente General de Dandilion, este tipo de prácticas refleja que la “complacencia” escala a niveles superiores, tanto del contratista como también de su mandante.

Con todo, los expertos de la RMIT University concluyen: “Los esfuerzos para reducir el potencial de ocurrencia de incidentes en gasoductos debieran orientarse a cambios estructurales, en lugar de simplemente dirigirse a la percepción del riesgo de los trabajadores y a la aplicación de estrategias de cumplimiento de la seguridad”.

Y agregan: “La industria del gas de red debe acercarse de forma vigorosa a las empresas clientes (mandantes), quienes según se ha demostrado poseen un nivel de cultura de la seguridad muy básico, del tipo burocrático (procedimental). Este enfoque básico lleva a que la seguridad sea solo un paraguas contractual y que no permee a las actividades del día a día”.

Al respecto Enrique Acuña complementa: “El acercamiento a los mandantes y a sus contratistas debe ser a través de un entendimiento común del riesgo, que implica el daño de una red de gas y cómo los proyectos basados exclusivamente en costo y plazo se constituyen en una amenaza descontrolada a las redes. Así, la gestión efectiva del riesgo implica un entendimiento común acerca del mismo, incluyendo la identificación de cómo cada parte (mandantes, contratistas, sub contratistas y encargados de seguridad) aporta en dicha gestión, incluyendo los costos que ello involucra”.

Revise el paper completo de Vanessa McDermott y Jan Hayes, con los resultados de su investigación, en el artículo
“‘We are still hitting things´: the effectiveness of third-party processes for pipeline strike prevention”, publicado en The Journal of Pipeline Engineering (1st Quarter 2017).