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Dandilion implementa modelo de auditoría SGIR actualizado en distribuidoras de gas

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 GasValpo es una de las empresas donde se ha aplicado el instrumento al que se introdujeron mejoras. Carlos Montecinos, Auditor Líder SGI (segundo desde la izquierda), explica las diferencias respecto de su versión inicial.

 

Desde su implementación en Chile, el Sistema de Gestión de Integridad de Redes (SGIR) ha contribuido a mantener en buen estado de operación las redes de gas, “administrando el riesgo y maximizando las condiciones de seguridad, a fin de prevenir la ocurrencia de accidentes o incidentes en dichas redes”.

Así lo señala el D.S. 280, que estableció que a partir de 2012 las empresas operadoras de transporte y distribución de gas por red tienen la obligación de contar con un SGIR.

En 2015 se dio un nuevo paso hacia optimizar la gestión del riesgo asociado a líneas de conducción de gas, con la publicación de la Guía Metodológica SGIR por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC).

El objetivo de ese documento –trabajo público-privado que contó con la participación del Ministerio de Energía, la SEC, Dandilion Ingeniería y 16 compañías operadoras– fue normalizar el desarrollo, implementación y operación de los SGIRs.

Uno de los aspectos que la guía aborda son las auditorías de calidad que los operadores deben desarrollar para acreditar el cumplimiento de sus SGIRs ante el organismo regulador. Actualmente, Dandilion Ingeniería provee este servicio a la industria del gas.

Actualización y perfeccionamiento

En 2018, la consultora introdujo cambios al modelo de auditoría del SGIR de su autoría, con el fin de potenciar el uso de esta herramienta de gestión como parte de la mejora continua del SGIR. Estos ajustes apuntaron a su actualización y perfeccionamiento, de modo de dar cumplimiento a los requisitos señalados en la Guía Metodológica SGIR para los operadores.

 “Lo que se busca con estas mejoras es evaluar el grado de madurez que deben reflejar los SGIRs, tanto por parte de los operadores como también de las empresas auditoras. Asimismo, entregar a la industria del gas más detalles respecto a planes de acción que aporten a una efectiva mejora continua”, explica Carlos Montecinos, Auditor Líder SGI, y profesional a cargo del área de auditorías en Dandilion.

 El experto afirma que la auditoría se mejoró en tres frentes. Primero, se incorporó una mayor exhaustividad en cuanto a evidencias asociadas a planes rutinarios o de mejora. En ese sentido, precisa que “se mejoró el nivel de detalle auditado en ciertos requisitos, que en el modelo original estaban agrupados o generalizados, tanto en la etapa de desarrollo como también en la implementación. Ahora, se evalúan de forma independiente”.

 Así, añade Montecinos, se solicita al operador evidencia de registros que demuestren el grado de implementación: “Por ejemplo, en el desarrollo del mantenimiento se busca que el documento indique que este procedimiento considera los manuales de los fabricantes, verificación de operatividad de válvulas y seguridades”.

 Y, en el caso de la etapa de construcción, “se solicitan evidencias de registros tales como soldador calificado / inspección soldaduras; prueba de resistencia y hermeticidad, y recepción de sello y relleno”.

Control de gestión

En segundo término, se agregó una sección de control de gestión donde, según el ingeniero, “se evalúa la forma de realizar la gestión del sistema, a través de los resultados del Plan de Desempeño (con sus Planes de Acción) y su interacción con el Plan de Gestión de Integridad”.

En la misma dirección, añade que “se evidencia que el Informe de Desempeño incorpore a lo menos los 16 indicadores de monitoreo periódico requeridos por la Guía Metodológica SGIR. Y además, se evalúa que el Plan de Gestión de Integridad considere, como mínimo, las actividades rutinarias que pueden extraerse de la Guía Metodológica SGIR”.

Adicionalmente, se verifica que el Plan de Gestión de Integridad del período evaluado incorpore los planes de mejoras definidos como resultado del Plan de Desempeño del período anterior. Esto, comenta el profesional, “entendiendo que dichos planes tienen que definirse a partir de las desviaciones identificadas, los análisis causa raíz de los incidentes, los incumplimientos de planes, las auditorías internas y externas, los resultados de la evaluación de riesgo, como también sobre la base de cambios identificados y de eventuales modificaciones regulatorias”.

Dos informes

La tercera mejora consistió en separar el informe de auditoría en dos documentos. Así, explica Carlos Montecinos, el informe de cumplimiento regulatorio o “de conformidad”, “es un informe tipo de auditoría de cumplimiento de sistemas de gestión, apto para ser presentado a la SEC y desarrollado bajo criterios de aceptación o rechazo de la evidencia presentada como respaldo del cumplimiento de los requisitos de la Guía Metodológica SGIR y de la regulación asociada”.

Y en segundo término, en el informe de diagnóstico de gestión se analiza más en profundidad la evidencia presentada, lo que se efectúa con una mirada de gestión. Es decir, buscando siempre utilidad y puntos de comparación con las mejores prácticas de la industria. “Esto, independientemente de que en la evaluación de cumplimiento regulatorio se haya dado por aprobada la evidencia. Así, de este análisis surgen recomendaciones para perfeccionar el SGIR del operador, lo que está íntimamente ligado al mejoramiento continuo del sistema”, afirma el profesional.

Aplicable a otros sectores

En septiembre de 2018, Dandilion estrenó el nuevo modelo de auditoría SGIR en las instalaciones de Gasco Magallanes. Otra experiencia exitosa llevó a cabo con GasValpo (foto principal).

No obstante, Carlos Montecinos destaca que este instrumento es aplicable a cualquier sector industrial que opere redes de ductos, “como por ejemplo ENAP Magallanes, que tiene gasoductos y oleoductos, donde el modelo de auditoría es totalmente aplicable”.

Para más información sobre el servicio de auditoría de Dandilion, escriba a contacto@danilion.cl.

Gerente General de Dandilion Ingeniería obtiene certificación AMP Strategic

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La acreditación recibida por el ingeniero Enrique Acuña se enmarca dentro de un sistema de certificación de competencias individuales alineado con el estándar ISO 55.001.

El Gerente General de Dandilion Ingeniería, Enrique Acuña, obtuvo la certificación AMP Strategic, que otorga la entidad hispana PMM Enterprise Certification.

La acreditación, recibida por el ingeniero en marzo y que tiene una vigencia de tres años, se alinea con los requerimientos del esquema de certificación AMP (Asset Manager Professional), que define los criterios de competencias requeridos por los gestores de activos para su desarrollo profesional. Dichas competencias se clasifican en personales, técnicas y de negocio.

El sistema de certificación de competencias utilizado por PMM Enterprise Certification se rige, a su vez, por los lineamientos del estándar ISO 55.001 – Sistema de Gestión de Activos.

Enrique Acuña destaca que la certificación AMP Strategic representa un hito en materia de fortalecimiento de competencias para los servicios de Dandilion Ingeniería, conectando los desarrollos de gestión de integridad locales con una visión internacional -y, por lo tanto, más amplia- de la gestión de activos. “Esto es especialmente útil en el contexto estratégico de la certificación, aspecto que, según hemos identificado en estos años de implementación del SGIR, requiere una mayor participación del nivel superior de las empresas”, comenta.

Beneficios diversos

Según PMM Enterprise Certification, la obtención de un certificado AMP implica beneficios diversos para un profesional a lo largo de su carrera. Entre otros, satisfacción personal a partir de su propia percepción del desempeño optimizado; aumento de la capacidad para la toma de decisiones, y mejores habilidades y conocimientos para demostrar competencias sostenibles dentro de un sistema de gestión de activos.

Por parte de las empresas que emplean a personal certificado en AMP, la existencia de esta acreditación involucra ventajas comparativas, tales como mayores niveles de satisfacción por las metas alcanzadas como consecuencia de un desempeño mejorado; más garantía y seguridad para el cumplimiento de los estándares requeridos, y más retorno sobre la inversión de recursos.

Esquema

Con la acreditación Asset Manager Professional, además, las compañías logran mayor capacidad de planificación de carrera a largo plazo y de demostración del valor de los recursos en un régimen restringido de fondos; mejor reputación corporativa y más posibilidades de evidenciar un desarrollo sostenible dentro de un sistema de gestión de activos, y condiciones para la certificación de personas.

Estándares

PMM Enterprise Certification es una entidad de certificación creada con el fin de realizar procedimientos acreditados por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) de España, en el marco de ISO 55.001, para organizaciones. Y, asimismo, para efectuar certificación de competencias individuales bajo el esquema AMP y Auditores Líderes e Internos en ISO 55.001.

Adicionalmente, la entidad se rige bajo los requerimientos de ISO 17.021 – Evaluación de la conformidad. Requisitos para los organismos que realizan la auditoría y la certificación de sistemas de gestión, e ISO 17.024 – Evaluación de la conformidad. Requisitos generales para los organismos que realizan certificación de personas.

Fallo de la Corte Suprema sobre Quintero-Puchuncaví: Inédita resolución

Tematicas empresas y contaminacion en Quintero.

El máximo tribunal ordenó al Estado aplicar medidas preventivas y de control para abordar el daño ambiental ocasionado por las empresas de la zona. No obstante, en la industria de redes de gas y petróleo la autoridad lleva camino recorrido en este tema, gracias al SGIR/SGSR.

Por Enrique Acuña
Gerente General de Dandilion Ingeniería

Con mucho interés nos hemos enterado del fallo de la Corte Suprema, a fines del mes pasado, que establece tareas concretas al Estado para mitigar la contaminación en Quintero-Puchuncaví. Este dictamen, aunque responde de forma directa a los episodios tóxicos ocurridos en agosto y septiembre del año pasado, sienta un precedente en que se reconoce el impacto ambiental de las operaciones del parque industrial emplazado en la zona, por más de cinco décadas, por afectar el derecho a la vida y la salud de la población del área.

En su resolución, el máximo tribunal señala que: “Se amenazan y conculcan derechos garantizados por la Carta Fundamental, en tanto afectan su integridad física y psíquica, así como su salud y su vida, a la vez que conculcan el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación”.

El fallo responde a una serie de recursos de protección dirigidos contra las empresas de la zona, por la generación de gases y compuestos químicos que habrían provocado la emergencia. Y, además, contra el Estado de Chile –incluido el propio Presidente de la República– por no adoptar medidas de prevención, control y sistematización de la información; fiscalización ni sanción, entre otras.

Afortunadamente, en la industria de transporte y distribución de gas y petróleo por redes, que es eminentemente riesgosa para la integridad física de las personas, los bienes y el medio ambiente, el Estado ya ha implementado este abanico amplio de medidas.

Éstas se han establecido mediante la exigibilidad del Sistema de Gestión de Integridad de Redes (SGIR), para las empresas operadoras de redes de gas, y del Sistema de Gestión de Seguridad y Riesgo (SGSR), en el caso de las compañías de ductos de transporte de petróleo.

Desde 2015 el SGIR cuenta con su Guía Metodológica, que provee una detallada orientación a los operadores para implementar su respectivo sistema de gestión. El texto, asimismo, establece los controles rutinarios que el ente regulador (SEC) debe ejercer, tanto en la implementación (auditorías de cumplimiento) como también en la operación del sistema (indicadores de efectividad de los procesos). Lamentablemente, no existe evidencia del mismo nivel de avance respecto de la regulación para el caso del SGSR.

Por otro lado, la industria de redes de hidrocarburos cumple un rol fundamental al adoptar los requisitos del SGIR/SGSR, a través de la implementación de un sistema de mejoramiento continuo basado en el riesgo. Esto, de manera de garantizar una mínima ocurrencia de incidentes y, en caso de que éstos ocurran, que produzcan consecuencias mínimas.

Responsabilidad ética

Sin embargo, dar cumplimiento a la regulación no es suficiente. La gestión del riesgo en el transporte y distribución de hidrocarburos, por su alto nivel riesgo asociado, es una responsabilidad ética que tiene que estar fuertemente arraigada en la cultura de la empresa. Por ello, expresarse en acciones concretas, en el ámbito de la Responsabilidad Social Empresarial, como también en la búsqueda de la excelencia del SGIR/SGSR.

Esta cultura es parte de la esencia de cada empresa en particular; en su contexto único de activos, entorno e historia. Por lo tanto, debe ser fortalecida, comunicada y cuidada, independientemente de los controladores de turno y sus filosofías de gestión de corto plazo.

Adicionalmente, es responsabilidad de la autoridad (SEC) perfeccionar los controles de los SGIR/SGSR, de manera acorde con el grado de madurez de los sistemas, evitando así que el ímpetu inicial decaiga.

Así, estas operaciones eminentemente riesgosas contarán no solo con un marco para prevenir y controlar, sino además con el compromiso permanente de las empresas y de la autoridad para perfeccionar dicho marco, con vistas a un desarrollo sustentable de la actividad.

A 12 años de calle Serrano: Positivo balance de la industria sobre la implementación del SGIR

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Tres operadores de transporte y distribución de gas de red junto con Enrique Acuña, Gerente General de Dandilion Ingeniería,
destacan los avances de la industria en manejo del riesgo, tras la incorporación de la gestión de integridad.

El 3 de febrero de 2007 marcó un antes y un después para la seguridad de las redes de gas natural en Chile. A las 8:00 AM, en la calle Serrano, situada en pleno barrio patrimonial de Valparaíso, se produjo una explosión que cobraría la vida de cuatro personas y dejaría millonarios daños materiales en viviendas y locales comerciales.

Debido a una falla en que interactuaron los sistemas de distribución de gas y eléctrico, se originó esta tragedia, cuyas trágicas consecuencias llevaron a todos los actores involucrados a tomar cartas en el asunto. A partir de entonces la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), las empresas operadoras de transporte y distribución de gas natural de red en Chile, más consultores especializados, iniciaron el camino para implementar en Chile la denominada “gestión de integridad” (IM, por su sigla en inglés). Ello, con el propósito de incorporar estándares internacionales en materia de gestión del riesgo a la operación de dichas líneas de conducción.

Como hitos representativos de este proceso, en 2008, la autoridad impulsó el desarrollo del Plan de Evaluación de Integridad de Redes Subterráneas (PEIRS). En 2010, se publicó el DS 280 “Reglamento de Seguridad para el Transporte y Distribución de Gas de Red”, el que estableció que a 2012 todos los operadores debían contar con un Sistema de Gestión de Integridad de Redes (SGIR).

Foto 2La industria de transporte y distribución de gas de red en Chile
ha mostrado avances en la incorporación de la gestión del riesgo.

La consolidación de la gestión de integridad en el país dio otro paso significativo en 2015, con la publicación de la Guía Metodológica para el Desarrollo e Implementación del Sistema de Gestión de Integridad de Redes.

Hoy, a 12 años de la tragedia de calle Serrano, tres empresas operadoras de redes de transporte y distribución de gas natural junto con Dandilion Ingeniería realizan sus balances del camino recorrido hasta ahora.

Avances en transporte de gas

Una de las empresas que trabajaron de forma temprana en el desarrollo de su Sistema de Gestión de Integridad de Redes fue Electrogas, que opera un sistema de gasoductos de 165,7 km en las regiones de Valparaíso y Metropolitana. Francisco Arrieta, Gerente de Operaciones de la compañía, afirma que el SGIR ha permitido conocer y visibilizar la importancia de tareas rutinarias y a veces subvaloradas de recolección de datos de campo. Lo anterior, a través de patrullajes terrestres, contactos formales y registrables con propietarios y autoridades; con otras empresas del sector y con cualquier otro actor que pudiera interferir las instalaciones.

Asimismo, el ingeniero comenta que la obligación de realizar análisis de riesgos ha permitido a la firma establecer prioridades para destinar recursos. Al respecto, comenta: “Nuestra principal amenaza es la intervención de terceros y, por lo tanto, nuestros recursos se han orientado a protegernos a través de mejorar la relación con propietarios; sumando a aquellos que no son propietarios, pero sí aledaños a nuestra servidumbre, y adoptando el uso de drones y Sistemas de Información Geográfica (GIS), para el control de esta amenaza”.

Francisco ArrietaFrancisco Arrieta destaca la importancia de destinar recursos
para proteger las instalaciones de la intervención de terceros.

Según Arrieta, si bien esto no ha disminuido la cantidad de intervenciones a las instalaciones de la empresa, subraya que “ahora tenemos un mejor y mayor control respecto de ellas y su análisis nos permite obtener los recursos necesarios para mejorar la señalización, el despeje de la servidumbre y la instalación de protecciones adicionales sobre nuestra líneas. Por ejemplo, losetas de concreto armado en cruces con pequeños canales de regadío y acequias, que son un punto de riesgo”.

Todo ello, “sin dejar de lado las amenazas de corrosión, mala operación y diseño, para las cuales Electrogas cuenta con los procedimientos, el personal, el compromiso y recursos apropiados”.

En el extremo sur

ENAP Magallanes posee aproximadamente 1.500 km de tuberías de gas natural, petróleo crudo y productos refinados, la mayoría de ellas con más de 30 años en operación. Desde la década de los ’90, la compañía efectúa inspecciones a sus tuberías de forma regular para evitar fugas de hidrocarburos, utilizando herramientas inteligentes de inspección de línea.

Eduardo Salinas, Director de Proyectos del Sistema de Gestión de Integridad de Ductos de la compañía, afirma que las acciones desarrolladas en esa dirección se reforzaron con la entrada en vigencia del DS 280. A su juicio, el reglamento “ayudó a ordenar las actividades y priorizarlas, incorporando otras iniciativas de riesgo, tales como el programa de Prevención de Daños por Terceros, análisis de riesgos, el desarrollo de planimetría, así como la sistematización de procedimientos y documentación del sistema de gestión para este tipo de activos, entre otros aspectos”.

Eduardo SalinasPara Eduardo Salinas, el DS 280 ha sido una ayuda
para ordenar y priorizar las actividades de gestión del riesgo.

El ingeniero precisa que en 1998 ENAP Magallanes efectuó los primeros ILI (inspección en línea) en dos oleoductos y un gasoducto. “Desde entonces se ha mantenido un proceso de inspecciones ILI en la mayoría de los ductos de transporte, por lo que a la fecha contamos con ductos que tienen hasta cuatro inspecciones ILI, con sus respectivos informes de análisis de integridad”, precisa.

Y añade el ingeniero: “En la actualidad, el Sistema de Gestión de Integridad tiene incorporados los ductos de transporte de combustibles líquidos a través del Decreto 160/2008, del Ministerio de Economía; modificado por el DS 101/2013, del Ministerio de Energía, donde se especifica tener un Sistema de Gestión de Seguridad y Riesgos”.

Reducción de incidentes

Otra empresa que ha hecho avances sustantivos es Gasco Magallanes, firma de distribución de gas natural que abastece a 56.000 clientes en la región de Magallanes y Antártica Chilena.

Víctor Avendaño, Jefe Integridad, Gestión Operacional y SGIR de la firma, también hace un positivo balance. Según comenta, a partir de la implementación del Sistema de Gestión de Integridad de Redes y de la Guía Metodológica SGIR, la empresa ha logrado reorganizar sus actividades y el control que lleva sobre los procesos, en busca de una operación más confiable.

“Lo anterior, reduciendo los incidentes en nuestras redes de distribución y relacionándonos de manera más proactiva con nuestros clientes y actores que trabajan en las cercanías de nuestras redes. Todo ello, además, nos ha hecho incorporarnos de manera diferente en la comunidad, siempre orientados a la seguridad en el manejo del gas de nuestros clientes y, sobre todo, ha permitido educar (nos) en el uso energético del gas”, sostiene el ingeniero.

Víctor AvendañoVíctor Avendaño señala que la implementación del SGIR
ha permitido reducir los incidentes.

Y agrega: “Con el paso del tiempo hemos logrado concientizar, no solo al personal de terreno, sino también a toda la organización respecto a la relevancia que tienen las actividades que se desarrollan para normalizar, mitigar, inspeccionar o prevenir la ocurrencia de incidentes en nuestras redes de distribución, que puedan causar alguna perdida y, en caso de ocurrir, que ésta genere el menor impacto posible”.

Por otra parte, Avendaño destaca que, en el caso de Gasco Magallanes, “toda la organización participa en actividades que tienen relación, por ejemplo, con nuestro Plan de Comunicaciones, participando de manera activa en las reuniones con entes externos como Bomberos, Onemi, juntas de vecinos o municipalidades, dando a conocer la labor que realiza nuestra compañía y de qué manera podemos ejecutar en conjunto acciones de prevención”.

Visión del consultor

Dandilion Ingeniería ha participado activamente en el proceso de incorporación de la gestión de integridad en Chile, desde sus inicios.

Enrique Acuña, Gerente General de la consultora y referente técnico en la materia, estima que desde la publicación del DS 280 hubo avances muy dispares y múltiples interpretaciones de los requisitos de la ley. “Luego de la discusión abierta de la Guía SGIR en 2014 y la posterior publicación de la misma (RE 8265_2015), las empresas pudieron alinearse con lo que el regulador esperaba y los avances fueron significativos en muchas de ellas”, comenta.

El experto agrega que existen varios casos de operadores en que sus niveles de desarrollo e implementación del SGIR a la fecha superan el 90%. “Este conocimiento lo hemos logrado por medio de Auditorías Externas de Cumplimiento y Diagnósticos de Gestión del SGIR, solicitados por las propias empresas en el entendido de que el mejoramiento continuo pasa por una medición rigurosa del cumplimiento”, sostiene.

Lamentablemente, añade Acuña, “en otros casos, este espíritu de perfeccionamiento, fundamental en cualquier sistema de gestión, no se ha visto”.

Enrique AcuñaEnrique Acuña destaca que, en el caso de varios operadores,
los niveles de desarrollo e implementación del SGIR superan el 90%.

En cuanto a los desafíos en el horizonte, el consultor opina que, a casi cuatro años de publicada la Guía Metodológica, el SGIR de las empresas ya debería estar en un grado de madurez avanzado, en plena etapa de control de gestión: “Una situación similar debería ocurrir con el SGIR de SEC. Se entiende que la información que entregan las empresas al regulador debería ser procesada para que, como mínimo, monitoree que el riesgo se encuentre bajo control. Esto implica procesar adecuadamente los indicadores SGIR y, de ser necesario, complementarlos”.

Adicionalmente, estima que la Guía Metodológica SGIR hoy requiere de un perfeccionamiento, de modo de incorporar las lecciones aprendidas en este período. “Asimismo, la SEC debería avanzar con un esquema de auditorías (modelo de auditoría y auditores calificados), que le permita tener la seguridad de que los sistemas están bien montados y en operación”, concluye el Gerente General de Dandilion Ingeniería.

Fluimin 2018: Dandilion subraya vinculación de operadores de redes con grupos de interés

Foto 1 (editada)

Enrique Acuña, Gerente General de la consultora, participó como expositor en el evento, realizado en Viña del Mar.

Una vez más, Dandilion Ingeniería se hizo presente en los grandes encuentros vinculados con la seguridad operacional e integridad de las tuberías industriales. El 25 y 26 de octubre en el Hotel Sheraton Miramar de Viña del Mar, Enrique Acuña, Gerente General de la consultora, participó como speaker en Fluimin 2018, XV Congreso de Concentraductos, Mineroductos, Relaveductos y Acueductos.

Al encuentro, organizado por Edoctum, asistieron profesionales de la minería y otras industrias, en torno a temáticas como el diseño, operación y mantenimiento de sistemas de transportes de concentrado, mineral y relaves; sistemas de transporte e impulsión de agua de mar; innovaciones en el transporte de pulpa; simulación y conducción de largas distancias; operación y mantenimiento de válvulas, y sistemas de gestión de integridad de ductos.

Las presentaciones técnicas estuvieron a cargo de expertos provenientes de compañías mineras y de ingeniería; universidades y firmas proveedoras de equipos y tecnologías.

Enrique Acuña desarrolló el tema “Gestión de integridad de ductos en Chile. Análisis regulatorio comparativo”.

Foto 2 (editada)La importancia de que las compañías incluyan a las comunidades en
la elaboración de sus estrategias, destacó Enrique Acuña.

En su exposición, el ingeniero abordó el estado de la gestión de integridad (IM, por su sigla en inglés) en Chile. Al respecto, repasó los objetivos y alcances del D.S. 280, que establece los requisitos mínimos de seguridad que tienen que cumplir las redes de distribución y transporte de gas que operan en el país.

En ese sentido, definió el concepto de Sistema de Gestión de Integridad de Redes (SGIR) y explicó sus componentes y etapas de implementación. Entre otros aspectos, destacó la comprensión que la organización (operador de redes) debe tener acerca de su contexto y de las necesidades y expectativas de los distintos grupos de interés asociados a su actividad.

Foto 3 (editada)Los paneles fueron una instancia de interacción entre los expositores.

“Un sistema de gestión de integridad de ductos bien implementado, tal como se está haciendo en la industria del gas y el petróleo, permite prevenir incidentes y la consecuente afectación de comunidades, cada vez más empoderadas”, afirmó el experto. Por ello, subrayó la importancia de que los operadores las consideren en los procesos de elaboración de sus estrategias.

Y agregó: “Este importante avance en la industria del gas y el petróleo va de la mano de una regulación específica, lo que lamentablemente no se evidencia en el reglamento de seguridad minera, recientemente promulgado”.

Fluimin 2018 contó con el patrocinio del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) y de NACE International Founding Chile Section.

Foto 4 (editada)Christian Besoain, Jefe de Ingeniería Suministro Energía y Agua Desalada de Codelco
y Pdte. del Congreso, junto a Enrique Acuña, Gte. Gral. de Dandilion Ingeniería.

Gasco Magallanes concluye Auditoría de su SGIR en base a un modelo de control mejorado

Auditoria SGIR 2018_OKEn esta nueva versión de la herramienta se diseñó una nueva sección de cumplimiento del Control de Gestión, en función de los requisitos de la Guía Metodológica.

A mediados de Septiembre concluyó con éxito la Auditoría Externa SGIR de Gasco Magallanes, utilizando el nuevo y mejorado Modelo de Auditoría SGIR desarrollado por Dandilion Ingeniería.

El proceso contempló dos fases. La primera, una Auditoría de Conformidad, similar a las auditorías de Calidad y SGI (Sistema de Gestión Integrado), centrada en el cumplimiento de los requisitos SGIR de la Guía Metodológica.

La segunda etapa correspondió a un Diagnóstico de Control de Gestión, donde se entregaron recomendaciones para el perfeccionamiento del sistema de gestión, tomando como base las buenas prácticas de la industria y la experiencia de Dandilion.

Al respecto, Víctor Avendaño, Jefe de Integridad, Gestión Operacional y SGIR de Gasco Magallanes, comenta: “En la Auditoría Externa realizada por Dandilion el foco estuvo directamente asociado al mayor avance esperado en la etapa de Implementación, en donde el análisis de la evidencia de los registros de capacitaciones, evaluaciones y los formularios utilizados para el levantamiento de información, como así también el Control de Gestión de esta información, demandaba, por parte de Dandilion, un análisis mucho más profundo que en las auditorias pasadas”.

Control de Gestión

Entre otras optimizaciones, en esta nueva versión del modelo se diseñó una nueva sección de cumplimiento del Control de Gestión, en función de los requisitos de la Guía Metodológica SGIR.

“Para Gasco Magallanes la gestión del riesgo es y será una premisa. En este contexto, el Control de Gestión es una herramienta clave a la hora de la toma de decisiones en busca de la mejora continua de nuestro Sistema de Gestión de Integridad de Redes, y que es una tarea que se desarrolla de manera transversal en nuestra Gerencia de Operaciones”, afirma el Jefe de Integridad de la firma.

Desde que implementó el SGIR, en Gasco Magallanes se han efectuado tres auditorías externas. Cada una de ellas, con un alcance y una exigencia particular que va de la mano con la madurez que se espera del Sistema.

Según explica Avendaño, las primeras auditorías medían la existencia, o no, de la documentación asociada a los procesos que forman parte de la estructura del SGIR en su etapa de Desarrollo.

“Esperamos que el resultado de esta última auditoría de la que hemos sido participes nos reafirme que vamos por un buen camino y, a su vez, nos entregue nuevas directrices para reforzar los aspectos a mejorar asociados a la gestión del riesgo en base al Control de Gestión”, agrega.

Por su parte, en Dandilion destacan el 86% de cumplimiento alcanzado por Gasco Magallanes en el proceso. “Esta es una nota sobresaliente, considerando lo más riguroso de este nuevo modelo de Auditoría. Esperamos que sigan perfeccionado el Sistema, en particular el Control de Gestión, sin nunca perder el objetivo final cual es mantener el riesgo bajo control”, expresa Enrique Acuña, Gerente General de Dandilion.

Ejecución

La Auditoría se desarrolló siguiendo una planificación acordada entre Dandilion y Gasco Magallanes, lo que significó dividirla en dos etapas: Auditoría Indirecta, que tuvo una duración de siete días, aproximadamente, y la Auditoría Directa, que se efectuó en dependencias de la empresa por tres días.

“La Auditoría de manera global se extendió por alrededor de un mes. En ese período, además de las otras dos etapas, se considera la confección de los Informes y la presentación de los resultados del proceso completo”, sostiene Víctor Avendaño.

Mesa de Trabajo SEC─Industria del gas y eléctrica: Demasiadas preguntas sin responder

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La creación de una instancia colaborativa entre el ente regulador y operadores de redes subterráneas es un sin duda paso positivo, pero carece de definiciones fundamentales.

Por Enrique Acuña
Gerente General de Dandilion Ingeniería

Con mucha satisfacción hemos recibido la iniciativa de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) de conformar una mesa de trabajo con la industria, para abordar la gestión del riesgo de los incidentes que involucran redes de gas y eléctricas enterradas.

Hemos visto cómo SEC ha planteado un plan de acción preliminar que incluye:

1° Desarrollo de un PEIRS (Plan de Evaluación de Integridad de Redes Subterráneas): recopilación de información, análisis de riesgo y plan de acción.
2° Desarrollo de un Protocolo de Coordinación para Excavaciones.

Respecto del PEIRS, es muy importante distinguir entre amenazas y consecuencias, y quiénes son los llamados a administrar esa parte del riesgo. En este sentido, un árbol de falla es muy útil para identificar la secuencia de eventos y sus gatillantes.

Claramente, la amenaza para las redes de gas corresponde a la falla de conductores eléctricos que no se han instalado en ductos. Entonces las preguntas iniciales que uno se hace son: ¿Dónde están? ¿Por qué fallan? ¿Cuál es su estado de integridad (probabilidad de falla)? ¿Cuál es su vida útil? ¿Están en zonas de redes de gas? ¿Qué tan cerca están?

Como se puede apreciar, casi todas estas preguntas deben ser respondidas por los Distribuidores Eléctricos, en base a su información de las redes, incluyendo aquella referente a las inspecciones. Luego, corresponderá hacer las evaluaciones de riesgo y tomar acciones.

Sin embargo, no hay que olvidar que en 2007, el accidente de la Calle Serrano (foto principal) ─un evento similar a los presentados por SEC, pero de mayores consecuencias─, activó un plan de acción por parte del Distribuidor Eléctrico local. ¿Qué hizo? ¿Por qué? ¿Ha habido incidentes semejantes posteriores? A estas preguntas habría que agregar la forma en que se ha actuado en eventos similares ocurridos en otros países… Evidencia hay.

Foto 2Los ductos de gas pueden sufrir perforaciones causadas por fallas en conductores eléctricos.

Por otra parte, es muy interesante la propuesta de un Protocolo de Coordinación para Intervención de Redes Subterráneas. Pero, ¿quién debe ser el sponsor del proyecto? ¿Solo participan las empresas de gas y electricidad? ¿Por qué se excluye a las empresas de servicios sanitarios y comunicaciones? ¿Por qué se excluye a los mandantes institucionales, como SERVIU y Municipalidades?

Es claro ─y así está demostrado por la experiencia internacional─ que debe existir un Organismo Regulador que se haga cargo del Protocolo de Intervención, incluyendo la responsabilidad de establecer sanciones y aplicarlas. ¿Cuál debe ser ese organismo? ¿Qué se ha hecho en la V Región, donde el Protocolo lleva más de 10 años de operación? ¿Qué rol deberían jugar las Municipalidades, que otorgan los permisos de ocupación de BNUP (Bienes Nacionales de Uso Público)? ¿Qué vicios se han detectado? ¿Qué oportunidades de mejorar existen? ¿Cómo se incluyen las buenas prácticas de Llame Antes de Excavar (LLAE) del extranjero? ¿Cómo el Protocolo debe involucrar a todos los actores: Mandantes y sus excavadores, empresas de servicios y su LLAE, y a la Autoridad Regulatoria y de administración del Protocolo?

En síntesis, muchas preguntas que deben ser analizadas y respondidas lo más temprano posible, en beneficio de una asignación de recursos eficiente y orientada a resolver el problema correcto.

Investigadores australianos abordan las causas de daños “third-party” en redes de gas

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Vanessa McDermott y Jan Hayes, del Royal Melbourne Institute of Technology (RMIT), exploraron hipótesis alternativas en torno al riesgo, para mejorar las estrategias preventivas de incidentes

Los gasoductos de alta presión son vulnerables a sufrir daños durante la construcción o mantenimiento de otras infraestructuras, como tuberías de agua, tendidos de electricidad y de telecomunicaciones, o incluso carreteras.

En Australia, a diferencia de otros países, aún no se han producido muertes ni heridos graves como resultado de incidentes que han afectado a sistemas de transporte y distribución de gas. La causa más común de daños a las redes sigue siendo los factores externos, pese a que en esa nación hay un conjunto de medidas técnicas y legislativas en marcha para prevenirlos.

La Dra. Vanessa McDermott y el Prof. Jan Hayes, ambos del RMIT (Melbourne, Victoria, Australia) realizaron una investigación con el fin de contribuir a la mejora de las estrategias de seguridad frente a la ocurrencia de incidentes que dañan a las tuberías de gas. En su trabajo consideraron aquellos eventos provocados por terceros, o “third-party”, expresión inglesa para referirse a actores externos a la zona donde se emplazan las redes.

El estudio se centró en el desarrollo de conocimiento y explicaciones coherentes respecto a por qué los incidentes ocurren y cómo éstos pueden prevenirse. El trabajo utilizó un marco cualitativo que incluyó entrevistas en profundidad, un caso de estudio y análisis de contenido de políticas y procedimientos.

En total, fueron más de 70 entrevistas en que los investigadores exploraron empíricamente hipótesis alternativas con relación al riesgo. Para ello, consideraron a un rango de stakeholders y personas naturales responsables –en distinta medida– del trabajo, tanto cerca, como también alrededor de las redes de gas. Los participantes forman parte de una cadena de contratistas y subcontratistas cuyas actividades tienen potencial de amenazar la integridad de los ductos.

Causas de los incidentes

De acuerdo a McDermott y Hayes, hay dos formas en que se pueden describir los errores del personal de campo de los contratistas. La primera, a través de un paradigma explicativo, que busca señalar por qué un individuo se comporta de una manera particular y cómo eso podría evitarse.

La otra corresponde a un paradigma normativo, que atribuye los accidentes a fallas individuales. De esta forma, intenta describir el “mal comportamiento” que condujo al error y así proporcionar una base para establecer responsabilidades y luego aplicar una eventual sanción.

image2Las redes de gas pueden sufrir daños graves, producto de incidentes causados por terceros

Hay un aspecto que se repite en las declaraciones de los entrevistados, acerca de por qué los accidentes ocurren: los contratistas concuerdan en que el personal de campo es el responsable de los errores. “Sus explicaciones son normativas, de varias formas, y por lo tanto se enfocan en las faltas de los propios trabajadores, en lugar de proveer una explicación de por qué se comportaron de una manera determinada”, advierten los expertos.

Así, la primera causa enunciada transversalmente para explicar los errores en el campo es la falta de conocimiento. Sobre este tema, los investigadores comentan: “Los trabajadores en el campo cometen errores porque simplemente no saben cómo hacer el trabajo de la forma correcta”.

La falta de conocimiento puede ser un indicador de que se requiere mejorar la comunicación y capacitación del personal. No obstante, a menudo se interpreta como que los trabajadores son ignorantes e, incluso, estúpidos.

Uno de los contratistas entrevistados respondió en esa dirección: “Se trata de la gestión del flujo de trabajo y de la flojera. En el caso de algunos de nuestros construction partners, su personal de campo está sobrecargado o simplemente perezoso (…). No puedes arreglar la estupidez. Siempre alguien va a hacer algo estúpido”. Es decir, de acuerdo a McDermott y Hayes, “no sabe qué debe hacer, a pesar de que se le indicó”.

Desde el punto de vista de los actores institucionales que participaron en el estudio, la flojera, como segunda explicación normativa de los errores, exacerba el riesgo de incidentes en trabajos que se desarrollan cerca de redes de tuberías enterradas. En este caso, según los expertos de RMIT University, los operarios “saben qué hacer, pero al final hacen algo que requiere menos esfuerzo”.

Una causa adicional planteada por varios entrevistados fue la complacencia o descuido. Sin embargo, Vanessa McDermott y Jan Hayes marcan matices de diferencia entre ambos términos. En el primero, los trabajadores “saben lo que tiene que hacer, pero ignoran los peligros”. Y, en el segundo, “saben lo que deben hacer, pero no ponen la suficiente atención”.

Al respecto, Enrique Acuña, Gerente General de Dandilion Ingeniería, comenta: “En muchos casos, aún cuando la compañía haya realizado todo el proceso Llame Antes de Excavar (LLAE), incluyendo las charlas en terreno al personal a cargo de las excavaciones, estas personas rompen las redes. Entonces la pregunta es, ¿qué estamos haciendo mal? En mi opinión, existe un fuerte grado de complacencia, es decir la falta de internalización de las consecuencias reales de un incidente, tanto de la persona que lo provoca, como también de sus pares y del público en general”.

Y agrega: “Es posible que el mensaje se esté entregando muy ‘ingenierilmente’, es decir con un nivel no apto (muy elevado) para la capacidad de comprensión e internalización de la contraparte. Quizás, un abordaje en común por parte de toda la industria sería más adecuado para reforzar la cultura de la seguridad en este ámbito. También, disponer de mensajes testimoniales basados en las experiencias de pares sería más apropiado para fomentar la toma de conciencia y el cambio de actitud”.

Transferencia del riesgo

Por otra parte, en opinión de McDermott y Hayes existen causas de tipo organizacional debido a las cuales las violaciones –o actos inseguros que involucran la infracción de una regla a sabiendas– han llegado a ser la norma.

En ese sentido, contratistas de obras civiles y trabajadores de primera línea entrevistados explicaron cómo los riesgos lograron transferirse, producto de un proceso de licitación competitivo. Asimismo, señalaron las implicaciones de este avance en términos del comportamiento del trabajador y de implementar prácticas laborales seguras. Por lo anterior, los investigadores concluyeron que el riesgo para los contratistas, asociado con el balance costo/seguridad, es un tema clave.

“Eso (las malas tarifas de pago) es de donde provienen los riesgos y toda la estupidez. Porque ellos (contratistas en construcción civil) no pueden darse el lujo de hacerlo (…) Así que toman atajos y entonces terminan golpeando las cosas, extraviándolas o bien alguien termina recibiendo daño”, respondió un trabajador.

image3Fuente: PHMSA (Pipeline and Hazardous Materials Safety Administration).

Para McDermott y Hayes, las apreciaciones de los contratistas en obras civiles y los trabajadores de primera línea revelan la forma en que estos dos grupos y las personas naturales enfrentan presiones de parte de las empresas clientes (mandantes). Ello, con el fin de cubrir los costos del proyecto y cumplir los plazos, todo lo cual sin embargo puede crear un potencial significativo de comportamiento inseguro.

En esta materia, Enrique Acuña señala: “Es posible que la ‘complacencia’ mencionada lleve a los trabajadores a aceptar condiciones de trabajo que vulneren sus derechos (información y peligros en el trabajo). Además, esta misma complacencia en la supervisión ha llevado a la instauración de malas prácticas del LLAE, tales como la solicitud de asistencia bajo la categoría de emergencia, cuando las obras no lo ameritan”.

A juicio del Gerente General de Dandilion, este tipo de prácticas refleja que la “complacencia” escala a niveles superiores, tanto del contratista como también de su mandante.

Con todo, los expertos de la RMIT University concluyen: “Los esfuerzos para reducir el potencial de ocurrencia de incidentes en gasoductos debieran orientarse a cambios estructurales, en lugar de simplemente dirigirse a la percepción del riesgo de los trabajadores y a la aplicación de estrategias de cumplimiento de la seguridad”.

Y agregan: “La industria del gas de red debe acercarse de forma vigorosa a las empresas clientes (mandantes), quienes según se ha demostrado poseen un nivel de cultura de la seguridad muy básico, del tipo burocrático (procedimental). Este enfoque básico lleva a que la seguridad sea solo un paraguas contractual y que no permee a las actividades del día a día”.

Al respecto Enrique Acuña complementa: “El acercamiento a los mandantes y a sus contratistas debe ser a través de un entendimiento común del riesgo, que implica el daño de una red de gas y cómo los proyectos basados exclusivamente en costo y plazo se constituyen en una amenaza descontrolada a las redes. Así, la gestión efectiva del riesgo implica un entendimiento común acerca del mismo, incluyendo la identificación de cómo cada parte (mandantes, contratistas, sub contratistas y encargados de seguridad) aporta en dicha gestión, incluyendo los costos que ello involucra”.

Revise el paper completo de Vanessa McDermott y Jan Hayes, con los resultados de su investigación, en el artículo
“‘We are still hitting things´: the effectiveness of third-party processes for pipeline strike prevention”, publicado en The Journal of Pipeline Engineering (1st Quarter 2017).

Expertos coinciden en que la gestión sigue siendo un elemento clave en la seguridad de las redes

El Gerente General de Dandilion, Enrique Acuña, concuerda con Mike Poland y Elaine Horn, de Accenture, en que el compromiso de la alta dirección de las compañías es fundamental.

La rotura de una tubería ocurrida cerca de Santa Bárbara, California, el 19 de mayo de 2015, provocó el derrame de 2.934 barriles de petróleo crudo en la costa del océano Pacífico (ver fotografía).

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El incidente tuvo serias consecuencias y el operador debió invertir más de 150 millones de dólares para enfrentarlo, por medio de trabajos de limpieza y tareas adicionales relacionadas.

El Pipeline and Hazardous Materials Safety Administration (PHMSA) del Department of Transportation (DOT), de Estados Unidos, realizó una investigación que arrojó que la razón principal de la falla fue la corrosión externa. Pero, además, indicó que otros factores contribuyeron a la severidad del vertimiento, como el fracaso de la compañía en proteger el ducto de la corrosión y su incapacidad para detectar y responder ante la emergencia de forma adecuada.

Eventos como el de Santa Bárbara vuelven a poner sobre la mesa la interrogante sobre qué elementos debiera considerar un sistema de gestión de seguridad eficaz para la operación de redes de transporte y distribución de hidrocarburos.

Mike Poland y Elaine Horn, expertos de Accenture, señalan que, según la RP 1173 (Pipeline Safety Management Systems) de la API (American Pipeline Institute), las tres mayores causas de los desastres asociados a ductos en EE.UU. por más de una década han sido la corrosión externa, operaciones de terceros y excavaciones.

No obstante, los especialistas estiman que la importancia de estos factores es aún menor que las debilidades que se evidencian en términos de gestión. Por ejemplo, el hecho de que las compañías tengan o no, una cultura de seguridad de trabajo, donde los operadores establezcan y mantengan prácticas de gestión de seguridad a lo largo del ciclo de vida de las tuberías.

Compromiso de la Gerencia

Para Poland y Horn, el establecimiento de un sistema de gestión de seguridad eficaz implica un exhaustivo proceso desde la dirección hacia las bases de la organización, que involucra no solo a la gerencia de la empresa operadora de ductos y a sus empleados, sino también a sus stakeholders externos y a todo su ecosistema de vendedores, proveedores y contratistas. “Idealmente, el proceso se inicia con un fuerte compromiso del liderazgo de la empresa y de la alta dirección, incluyendo a la junta directiva. Un patrocinador ejecutivo debiera tener una clara responsabilidad en el desarrollo y ejecución del programa, con el pleno apoyo de la dirección de la empresa”, afirman.

En esta etapa –agregan– la compañía necesita dejar en claro que la gestión de la seguridad es un tema de máxima prioridad. Asimismo, que el patrocinador ejecutivo estará a cargo de un programa de gestión del cambio diseñado para educar a todos los involucrados acerca de la necesidad de hacer ajustes y de los pasos necesarios para lograr ese objetivo.

Al respecto, Enrique Acuña, Gerente General de Dandilion Ingeniería, comenta: “Mientras la Alta Dirección no entienda que los sistemas de gestión de seguridad (como el SGIR) son herramientas útiles para el cumplimiento de los objetivos corporativos, estas debilidades persistirán. Lo misma reflexión aplica para la Autoridad, quien tiene el mandato de la sociedad para velar por que las actividades de transporte y distribución de hidrocarburos se desarrollen con seguridad”.

Y el ingeniero añade: “Ahora la pregunta clave es: ¿Quién es el llamado a promover esta conciencia?”.

Uso de información

Por otra parte, la documentación y el mantenimiento de registros son aspectos esenciales en los programas de gestión de seguridad. En ese sentido, los expertos de Accenture señalan que la gestión de la seguridad debería tener los mismos procesos formales de registro y presentación de informes que otras funciones corporativas, como finanzas, “con documentación clara para los procedimientos operativos estándar; capacitación y certificación del personal clave; cumplimiento de las regulaciones federales y estatales, y de los estándares de la compañía y de la industria, junto con procesos formales de revisión y aprobación”.

Asimismo, destacan que aunque los operadores de ductos han monitoreado y levantado información de sus redes durante décadas, en su mayoría no utiliza ni el 5% de la data. Sin embargo, subrayan que gracias al avance de la Internet Industrial de las Cosas (IIOT) y a la capacidad de capturar, visualizar y computar la gran cantidad de los datos que ingresa, las compañías hoy pueden aprovechar la tecnología para apoyar la gestión de seguridad.

Acerca de este punto, el Gerente General de Dandilion comenta que si las organizaciones no entienden bien sus procesos y no los documentan exhaustivamente, no podrán contar con información suficiente y de calidad para hacer gestión y así mejorar.

Mejora continua

Pero una buena gestión no culmina con responder a los desafíos presentes en materia de seguridad, sino que es necesario incluir el concepto de mejora continua.

En esa dirección, para Elaine Horn y Mike Poland, la base en términos de seguridad es, como en cualquier otro sistema de gestión, crear una cultura organizacional de planificar-hacer-verificar-actuar. “Lo anterior, de modo que las expectativas internas y externas de los stakeholders sean claramente comprendidas y atendidas a través de una gestión adecuada del riesgo del ducto a lo largo de su ciclo de vida”.

No obstante, los expertos advierten que este cambio en la cultura de la seguridad fracasará si es que el liderazgo de la empresa no demuestra la importancia de trabajar de forma segura; de proveer un servicio seguro y confiable a los clientes; de ser vigilante y de ganar la confianza del público por medio del desempeño: “Esto es posible mediante la adopción e implementación de la mejora continua, incorporada en API RP 1173”.

Por su parte, Enrique Acuña sostiene que hay que comprender la naturaleza sistémica del sistema de gestión de seguridad. “Con ello se hace evidente el rol que juega tanto el plan de comunicaciones como la gestión de competencias en la creación, reforzamiento y compromiso con la cultura de la seguridad”, afirma.

Para revisar en extenso las apreciaciones técnicas sobre este tema de Elaine Horn y Mike Poland, lea el artículo “Management remains key issue in pipeline safety”, publicado en la revista Pipeline & Gas Journal, en su edición de octubre 2016. Ingrese desde aquí.

Gestión del riesgo: sanitarias pueden extraer lecciones de la industria del gas

1Experiencia del SGIR se perfila como una opción eficaz para mejorar el desempeño de las redes de agua potable frente a las roturas de matriz y otras amenazas que las afectan.

Diversos incidentes vinculados al suministro de agua potable han sido motivo de titulares de prensa durante los últimos meses. Sin embargo, no solo debido a los cortes de servicio derivados de eventos meteorológicos que han obstaculizado la normal operación de las plantas de tratamiento y producción de agua potable en la Región Metropolitana.

Además, una seguidilla de roturas de matriz han afectado las redes de distribución de la capital y regiones, generando perjuicios, como daños materiales a viviendas y señalética pública, cortes de suministro de agua, anegamiento de calles, desvíos de tránsito, y malestar y molestia en la ciudadanía por la interrupción de sus horas de descanso.

La lista es extensa y profusa, tal como la columna de agua que salió de una rotura de matriz ocurrida en la esquina de General Blanche y Padre Hurtado, comuna de Las Condes, en abril. Según el testimonio de vecinos, el torrente emergió con gran potencia, generando perjuicios materiales a viviendas, alumbrado público y vehículos que se encontraban cercanos al lugar de la emergencia.

A principios de marzo, Aguas Andinas reportó una rotura de matriz en la comuna de El Bosque. El hecho originó un corte de agua que afectó a 47 hogares cercanos al paradero 29 de Gran Avenida. En la ocasión, al igual que las anteriores, la sanitaria atendió la emergencia de forma inmediata a través del envío de personal y maquinaria para efectuar las reparaciones correspondientes y así restablecer el servicio.

2En Las Condes, la rotura provocó una fuga de agua que emergió con gran potencia.

Asimismo, un incidente sucedió en Puente Alto. El 24 de abril, en la esquina de las calles Gabriela Poniente y Juan de Dios Malebrán, de madrugada ocurrió una nueva rotura de matriz, que causó cortes de suministro en algunos sectores y problemas de presión de agua.

En cuanto a Santiago, también, aún sigue fresco el recuerdo del incidente del 9 de junio de 2016, cuando una enorme rotura de matriz en plena avenida Providencia, esquina con Seminario, provocó un colapso de envergadura en sectores de las comunas de Providencia y Santiago. El Metro debió suspender su servicio en seis estaciones de la línea 1, hubo una gran congestión y el agua corrió como un río por la calzada de esa importante arteria capitalina.

En regiones el panorama no es más alentador. En febrero, una enorme rotura de matriz obligó a la empresa Essbio a un corte de suministro en las comunas de Concepción, Talcahuano y Hualpén, que afectó a 100.000 personas (foto principal). Fue en el tradicional sector de Pedro del Río Zañartu, en la capital regional, donde una enorme columna de agua emergió de una de las calles, anegó viviendas e incluso arrastró un automóvil.

No obstante, los riesgos a que están expuestas las redes de agua potable pueden ser de diferente índole. A fines de marzo, 1.800 personas en Freirina, región de Copiapó, resultaron afectadas debido a que un funcionario de Aguas Chañar, en lugar de verter cloro al suministro, le echó petróleo. Desde la sanitaria reconocieron que hubo un error humano, donde se vertieron ocho litros de petróleo en 18 mil litros de agua, lo que provocó que el suministro de agua potable presentara mal olor y trazas de hidrocarburo.

No más “golpe avisa”

Desde que asumió el cargo, a mediados de 2016, el superintendente de Servicios Sanitarios, Ronaldo Bruna, ha manifestado preocupación por la calidad del servicio que las empresas sanitarias están entregando. Por ello, desde su llegada la SISS se ha reunido con las compañías y les ha recalcado que existen déficits en materia de infraestructura y otros aspectos, que es preciso resolver.

En esa dirección, la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) en agosto del año pasado solicitó información a las empresas sobre sus planes para enfrentar emergencias. De esta forma, emitió el oficio N° 2865 (01/08/2016), a través del cual instruyó a las empresas operadoras de sistemas de producción, transporte y distribución de redes de agua potable para la realización de estudios de riesgo y diagnóstico sobre sus operaciones.

3Con maquinaria y personal técnico las sanitarias enfrentan las emergencias, tal como ocurrió en El Bosque.

“Queremos saber qué pasa si se rompe una gran matriz, como ocurrió en Providencia (el año pasado), cuáles son los planes de gestión de riesgo, medidas para poder mitigar daños a la infraestructura y cómo anticiparlos. No tiene que funcionar la política de que el golpe avisa”, comenta Bruna.

Y agrega: “si la gestión se hace con la política de que el golpe avisa, cada vez que se rompa algo lo van a reponer, pero entre medio se cortó el agua y nosotros queremos evitar que se corte”.

La fecha para la entrega del estudio de diagnóstico final, fijada por el organismo, es el 30 de junio de 2017.

Sistema de Gestión de Integridad de Ductos

Para Enrique Acuña, gerente general de Dandilion Ingeniería, es sorprendente la similitud que existe entre el requerimiento de la SISS al sector sanitario y el PEIRS (Plan de Evaluación de Integridad de Redes Subterráneas), que la SEC implementó en 2007 para la industria del gas. Dicha regulación se gatilló tras el accidente de la calle Serrano, en febrero de ese año, que dejó como saldo cuatro personas fallecidas, numerosos heridos y cuantiosos daños en edificios patrimoniales de Valparaíso.

Para el experto, que viene de participar en PPIM 2017 –evento mundial en el área de pigging para mantenimiento e inspección y evaluación de integridad de ductos–, el sector sanitario debería seguir los pasos de la industria del gas con el SGIR, cuya instauración obligatoria, desde 2012, se ha traducido en una optimización de la gestión del riesgo en las operaciones de las empresas de transporte y distribución de gas por red.

4Tras una rotura, el torrente de agua puede adquirir una fuerza tal que anega calles y viviendas. Así sucedió en Puente Alto, en enero de 2013.

Según datos de la SEC, a 2016 y solo en la Región Metropolitana, se observó una disminución de 13% de las emergencias en redes de distribución de gas instaladas en vías públicas, afectadas por intervención de terceros.

En ese sentido, Acuña plantea que una solución efectiva para el agua potable pasa por implementar una herramienta como sería un futuro Sistema de Gestión de Integridad de Ductos (SGID). “La SISS debe estar atenta a las experiencias positivas y aprender de otros, específicamente de la SEC, que ya reguló la gestión del riesgo para el gas, aunque lamentablemente después del accidente de la calle Serrano”, destaca.

Y añade: “el agua no puede seguir así. No copiar la exitosa experiencia de la industria del gas sería una irresponsabilidad”.

La preocupación de la SISS se fundamenta en cifras concretas. En 2016, cursó un total de 100 sanciones contra las sanitarias, por un total de 9.885 unidades tributarias anuales (UTA), que equivalen a US$ 8,4 millones. Ese es el mayor monto desde que se tienen registros.